La baja natalidad y el aumento de vida en nuestra sociedad no deja de crecer y con ello en número de personas mayores. Se calcula en el 2050 los mayores de 85 años sean el doble del número actual. En nuestro ámbito sociocultural los valores referidos al mayor en los últimos años han sufrido una profunda transformación, aparecen como un colectivo residual, unos seres en retirada una carga inútil que no hay más remedio que soportar. Han pasado en poco tiempo de ocupar un papel protagonista en la dinámica familiar y social a otro irrelevante y con escasa significación social. Resulta paradógico este comportamiento cuando la mayoria de aspiramos a la longevidad.
Es preciso poner freno a una situación que se torna cada vez más hostil a la figura del mayor y que se revela en la actualidad en forma de aislamiento, soledad, maltrato y abandono; y ordenar las cosas de una manera más lógica para que cuando las personas alcancen esas edades disfruten de una reconocida referencia social donde nadie sea tratado como una "zapatilla usada".
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